Comparar ETFs
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Poner dos fondos uno al lado del otro es la forma más rápida de ver en qué se diferencian de verdad: lo que cuestan, lo que llevan dentro y cómo se han comportado.
Escribe el nombre o el ticker: VOO, SPY, QQQ, VTI. El buscador acepta ambos y te muestra el fondo completo antes de que lo añadas.
El comparador los coloca en columnas con las mismas métricas y en el mismo orden, para que la diferencia salte a la vista en lugar de tener que buscarla.
Coste, rentabilidad, riesgo, dividendos y composición, uno debajo de otro. No hay una única respuesta correcta: lo que cambia es qué diferencia te importa a ti.
Siete diferencias explican casi todo lo que separa a dos fondos que, sobre el papel, parecen iguales.
El ratio de gastos se descuenta cada día del valor del fondo; no te llega como un cobro aparte. Entre un 0,03 % y un 0,60 % hay veinte veces de diferencia, y esa diferencia se acumula durante décadas.
Compara siempre el mismo periodo para todos los fondos. Un año excepcional puede decir más del momento elegido que del fondo. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
Un ETF físico compra las acciones del índice. Uno sintético lo reproduce mediante un contrato con un banco: puede seguir al índice con más precisión, pero añade riesgo de contraparte.
Un fondo grande y muy negociado suele tener horquillas de compraventa más estrechas. En fondos pequeños, ese diferencial puede costarte más que la comisión anual entera.
Un ETF de distribución te paga los dividendos; uno de acumulación los reinvierte dentro del fondo. La elección cambia tu flujo de caja y, según tu país, también tu factura fiscal.
Dos ETFs con nombres muy distintos pueden compartir sus diez mayores posiciones. Comprar los dos no diversifica: concentra. El comparador te muestra cuánto se solapan de verdad.
La mayoría de los ETFs estadounidenses cotizan en dólares. Si tus gastos son en pesos, soles o reales, el tipo de cambio pesa en tu resultado tanto como el propio fondo.
VOO, SPY e IVV siguen los tres el S&P 500, así que su composición es prácticamente idéntica. Lo que los separa es el ratio de gastos, el tamaño del fondo y la gestora que los emite: SPY es el más antiguo y el más negociado, mientras que VOO e IVV suelen cobrar menos. En casos así la comparación deja de ser sobre qué índice quieres y pasa a ser sobre cuánto pagas por seguirlo.
Un ETF y un fondo indexado tradicional también pueden seguir el mismo índice y comprarse de forma muy distinta. El ETF cotiza en bolsa y se negocia durante toda la sesión, como una acción; el fondo indexado se suscribe y se reembolsa una vez al día, al valor liquidativo de cierre. Eso cambia las comisiones de compraventa, el importe mínimo y, en varios países de Latinoamérica, también el tratamiento fiscal.
Esta comparación es información, no asesoría financiera. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.